Hombres bisexuales: tener que justificar quién te gusta

Soy bisexual y parece que siempre tengo que demostrarlo

Ser bisexual no exige haber tenido el mismo número de relaciones con hombres y mujeres ni demostrar una atracción idéntica hacia todo el mundo. La pareja que tienes ahora tampoco resume toda tu orientación. Si cada vez que lo cuentas empieza un interrogatorio, puedes decidir qué explicar y dónde poner el límite.

Pensemos en una escena posible. Dices que eres bisexual y alguien responde: «Bueno, pero de verdad, ¿qué te gusta más?» Intentas contestar. Le cuentas una relación anterior. Te pide otra prueba. Al final has hablado de personas y experiencias que querías guardar para ti, y sigues notando que no te cree.

Un hombre explica algo con un gesto de la mano mientras otro le escucha en una cocina

Puede cansarte tanto que la próxima vez prefieras no corregir a nadie. Si estás con un hombre, dejas que te llamen gay. Si estás con una mujer, dejas que te supongan heterosexual. Quizá te evita una discusión y, a la vez, te duele desaparecer un poco de la conversación.

Tu relación actual no tiene que explicar todas tus atracciones

Estar con alguien cuenta algo sobre una relación. No permite deducir todo lo que has sentido, lo que podrías sentir o cómo te identificas. Tampoco necesitas acumular experiencias para poder usar una palabra que te ayuda a nombrarte.

Las guías de práctica de la APA reconocen la bisexualidad y otras identidades plurisexuales, y piden atender a sus experiencias específicas de estigma e invisibilidad. Para el trabajo clínico, eso supone no dar por sentada la orientación a partir del género de una pareja (American Psychological Association, 2021).

Puedes tener preferencias, vivir periodos diferentes o no querer analizar tus atracciones como si fueran porcentajes. Y puedes estar explorando cómo nombrarte sin que otra persona tenga que cerrar esa pregunta por ti.

Si buscas un lugar donde hablar de lo que te ocurre sin empezar defendiendo que la bisexualidad existe, puedes conocer el acompañamiento afirmativo de QAM.

Una pregunta curiosa y un interrogatorio se notan de forma distinta

Alguien puede no entender bien qué significa para ti y preguntar con respeto. Puedes explicárselo si te apetece. Lo que cambia la conversación es que tu respuesta nunca parezca suficiente o que solo se acepte la conclusión que esa persona ya había elegido.

«Eso es una fase.» «Lo dices porque todavía no te atreves.» «Si nunca has estado con una mujer, cómo lo sabes.» Puedes recibir mensajes incompatibles y acabar intentando preparar una respuesta para cada uno. No hay una historia personal capaz de satisfacer a quien necesita que termines siendo otra cosa.

También puede ocurrir dentro de espacios gais. Compartir parte de la experiencia de minoría no garantiza que se reconozcan todas las orientaciones. Eso puede resultar especialmente decepcionante si esperabas descansar de esas explicaciones al llegar allí.

No tienes que contestar siempre. Puedes reservar energía para personas que escuchan, corregir una palabra y seguir con la conversación, o decir que no deseas hablar de tu vida sexual. Tu intimidad no es el material de una demostración.

Qué decir cuando una explicación se convierte en una defensa interminable

Puedes elegir una frase que se refiera al trato que necesitas. Por ejemplo: «Soy bisexual. No quiero repasar mis relaciones para demostrarlo». O: «Puedes preguntarme qué significa para mí, pero no quiero que me digas quién soy después de habértelo explicado».

La frase no controla la reacción del otro. Sirve para expresar tu límite y observar qué hace con él. Si vuelve a cuestionarte, quizá necesitas terminar esa conversación o decidir cuánto quieres compartir en esa relación.

Si ocurre con una pareja, conviene separar orientación y acuerdos. Se puede hablar de fidelidad, deseos, exclusividad o inseguridad sin tratar la bisexualidad como prueba de que vas a incumplir un compromiso. Los acuerdos dependen de las personas y de sus decisiones, no de una sospecha automática sobre a quién pueden desear.

Cuando la dificultad está en pedir respeto, sostener límites o hablar de acuerdos dentro de tus vínculos, puedes trabajar esa parte de forma individual.

El cansancio de que no te crean también puede afectar a tu bienestar

Puede que acabes midiendo lo que cuentas, enfadándote contigo por callar o evitando lugares donde temes otra discusión. También puedes estar bastante bien con tu orientación y sentirte mal por el trato que recibes. No son experiencias equivalentes.

Una revisión sistemática con metaanálisis encontró mayores niveles de depresión y ansiedad en personas bisexuales frente a algunos grupos de comparación. Son resultados poblacionales, con diferencias entre estudios. No significan que ser bisexual sea un problema psicológico ni permiten atribuir una causa única al malestar de una persona (Ross et al., 2018).

Si te está ocurriendo algo de eso, merece la pena describirlo con precisión. ¿Qué conversación te deja peor? ¿Qué haces después? ¿Con quién puedes estar sin justificarte? Puedes necesitar que cambie un trato concreto, ampliar apoyos o consultar por ansiedad o desánimo que ya están afectando a tu vida.

Y si ahora no quieres hacer visible tu bisexualidad en determinados lugares, esa decisión también puede respetarse. No tienes que convertirte en portavoz para poder recibir apoyo.

En terapia tampoco deberías tener que aprobar un examen de identidad

Un profesional puede hacer preguntas para comprender cómo vives tus relaciones y lo que te preocupa. Es distinto de buscar pruebas de que eres «en realidad» gay o heterosexual. Si una explicación no te representa, poder corregirla forma parte de una conversación terapéutica útil.

El objetivo puede ser preparar una respuesta, decidir qué información guardar, explorar el efecto de años de invalidación o trabajar un problema que no tenga relación con tu orientación. Ser bisexual no obliga a que todas las sesiones giren alrededor de ello.

Quizá lo que quieres es dejar de hacer una pausa antes de mencionar a alguien que te gustó. O poder hablar de tu pareja actual sin sentir que estás renunciando a una parte de ti. Esa puede ser la conversación con la que empezar.

Referencias

American Psychological Association. (2021). Guidelines for psychological practice with sexual minority persons. https://www.apa.org/about/policy/psychological-sexual-minority-persons.pdf

Ross, L. E., Salway, T., Tarasoff, L. A., MacKay, J. M., Hawkins, B. W., & Fehr, C. P. (2018). Prevalence of depression and anxiety among bisexual people compared to gay, lesbian, and heterosexual individuals: A systematic review and meta-analysis. The Journal of Sex Research, 55(4–5), 435–456. https://doi.org/10.1080/00224499.2017.1387755

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Sobre el autor

Un hombre conversa con un psicólogo en una consulta, junto a una mesa con papel y una libreta fucsia

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