Llevas tiempo sin consumir y vuelves a pensar en una sesión
Sábado. Has desayunado sin prisa y, por una vez, no tienes nada pendiente. Ningún correo que contestar, ninguna comida familiar, ningún compromiso que te saque de casa. Podrías hacer lo que quisieras.
Y entonces te acuerdas de una sesión.
No de todas. De una escena concreta, de un hombre, de lo bien que te lo pasaste en aquel momento. Llevas tiempo sin consumir y el recuerdo aparece con una claridad que te descoloca. «¿Otra vez esto? ¿Después de todo lo que llevo hecho?».

Recordarlo no equivale a haber vuelto a consumir. Tener ganas tampoco. Pero si te preocupa lo que haces después de que aparezcan, ahí hay algo concreto que podemos mirar contigo.
A qué estamos llamando craving
Craving es una forma de nombrar el deseo intenso de consumir. [1] No es una palabra para etiquetar cualquier fantasía sexual, cualquier erección o cualquier rato que pasas pensando en alguien.
Puedes echar de menos una parte de una sesión y seguir queriendo dejar el consumo. Puedes notar excitación al recordar algo y no empezar a buscar cómo repetirlo. O puedes pasar del recuerdo a revisar contactos y organizar un encuentro. Conviene distinguirlo, porque no necesitarás el mismo apoyo en todas esas situaciones.
Si las ganas están ocupando mucho espacio o te ves cada vez más cerca de buscar una sesión que habías decidido evitar, puedes pedir ayuda sin esperar a que haya consumo.
Tener el fin de semana libre no explica por sí solo lo que buscas
Volvamos a ese sábado, como ejemplo. La casa está tranquila, tienes horas por delante y aparece la idea de una sesión. ¿Qué te atrae exactamente?
Tal vez llevas días sin hablar de nada que no sea trabajo y te apetece contacto. Tal vez estás aburrido. O tal vez estás de buen humor, tienes ganas de sexo y recuerdas una experiencia que disfrutaste mucho. No hace falta inventar una pena escondida para entender que algo pueda apetecerte (Nimbi et al., 2021).
La respuesta importa para preparar la tarde. Si te gustaría estar con alguien, ordenar un armario puede entretenerte, pero no te va a dar conversación ni un abrazo. Y si echas de menos excitación, una agenda llena de obligaciones puede dejarte igual de insatisfecho, aunque llegues cansado a la noche.
No se trata de encontrar una actividad que reproduzca una sesión. Podemos buscar qué te apetece recuperar fuera del consumo y empezar por algo que tenga sentido para ti. A lo mejor llevas tiempo queriendo ver a un amigo, volver a un sitio o explorar encuentros sexuales sin sustancias. Habrá que valorar cómo hacerlo según tu situación (Sánchez-Ocaña et al., 2025).
Mira lo que haces después del recuerdo
Puedes imaginar tres momentos distintos. En el primero, recuerdas una sesión mientras desayunas y sigues con la mañana. En el segundo, abres perfiles asociados al consumo y te quedas buscando. En el tercero, ya estás hablando con alguien para ir.
Ninguno de los dos primeros es un consumo. Y los tres momentos no son equivalentes. Si tu intención es no volver a una sesión, interesa detectar cuándo estás empezando a prepararla.
Podrías anotar algo sencillo: qué apareció, qué hiciste después y qué decisión tienes delante ahora. Por ejemplo: «Me acordé de aquel chico, abrí su conversación y estoy a punto de escribirle para ir». Es más útil para pedir apoyo que quedarte en «tengo la cabeza fatal».
No necesitas observarte todo el día ni convertir cada deseo en una alarma. Basta con acercarte a esos momentos que te preocupan y poder describirlos sin exagerarlos ni quitarles importancia.
No tienes que demostrar que ya no te excita nada de aquello
Puede dar miedo reconocer que una fantasía sigue poniéndote. Como si contarlo en terapia fuera admitir que todos los cambios anteriores eran mentira.
No lo son. Haber pasado un tiempo sin consumir y tener un recuerdo agradable son dos hechos que pueden coexistir. Lo que habrá que explorar es cómo estás relacionándote con ese recuerdo y qué ocurre después.
Tampoco vamos a concluir que cualquier masturbación o fantasía ligada a una sesión cumple exactamente la misma función que consumir. Puede formar parte de una secuencia de búsqueda o quedarse en una fantasía. Necesitamos saber qué sucede en tu caso, no darlo por hecho por el contenido de lo que imaginas.
Esa diferencia se puede trabajar en la terapia para chemsex, hablando del deseo sin convertir tu sexualidad entera en sospechosa.
Ver cómo trabajamos las ganas de consumir
Puedes pedir compañía cuando todavía estás dudando
Quizá has reservado la petición de ayuda para cuando ya estás muy mal. Antes te parece exagerado. O no sabes qué decir porque una parte de ti sigue queriendo ir.
Puedes ser así de claro: «Estoy pensando en buscar una sesión. No tengo del todo claro qué quiero hacer y me vendría bien hablar contigo». Es un ejemplo de frase, no una contraseña que garantice que las ganas desaparezcan.
Conviene acordar con esa persona qué puede ofrecer y qué harás si no está disponible. No tiene que convertirse en tu vigilante. Y si ya estás en tratamiento, puedes preparar con tu profesional qué apoyo necesitas en esos momentos y qué canales están disponibles.
Qué llevar a la próxima consulta
No solo importa contar si consumiste o no. También si las ganas fueron llevaderas, si pasaste horas buscando, si un plan te ayudó a hacer algo que querías o si acabaste aislándote para no sentir ninguna tentación.
Con esa información podemos revisar el trabajo. El objetivo no es examinar tus pensamientos hasta que desaparezca el último recuerdo. Queremos que puedas recuperar tiempo, relaciones y decisiones que el consumo estaba desplazando.
Ese sábado puedes seguir teniendo ganas y pedir apoyo de todas formas. Puedes contarlo antes de saber cómo vas a pasar la tarde.
Referencias
Nimbi, F. M., Rosati, F., Esposito, R. M., Stuart, D., Simonelli, C., & Tambelli, R. (2021). Sex in chemsex: Sexual response, motivations, and sober sex in a group of Italian men who have sex with men with sexualized drug use. The Journal of Sexual Medicine, 18(12), 1955–1969. https://doi.org/10.1016/j.jsxm.2021.09.013
Sánchez-Ocaña, A., Fenollar-Cortés, J., Fernández-Artamendi, S., & Esteban, L. (2025). Exploring the role of social support and sexual functioning: A study of chemsex and sober sex in men who have sex with men. The Journal of Sex Research, 62(7), 1303–1312. https://doi.org/10.1080/00224499.2024.2415997
