Quiero reducir el chemsex, pero todavía no quiero dejarlo del todo
«Si voy al psicólogo, me va a decir que lo deje todo. Y yo no estoy ahí».
Puede que esa idea te lleve frenando meses. Quieres recuperar los domingos, gastar menos o dejar de acabar en sesiones que duran mucho más de lo previsto. Pero también hay cosas que disfrutas y no quieres prometer que renuncias a ellas.

Puedes consultar desde esa posición. La atención al chemsex contempla tanto objetivos de abstinencia como de reducción de riesgos y daños, ajustados a las necesidades de cada persona. Eso permite empezar a hablar con sinceridad. Después habrá que valorar qué cambios son viables y qué riesgos necesitan atención, aunque todavía tengas dudas (Del Pozo-Herce et al., 2024).
«Reducir» puede significar cosas muy distintas
Imagínate llegando a consulta con esta frase: «Quiero que me afecte menos». Se entiende perfectamente. Ahora necesitamos averiguar qué quieres que cambie cuando cierres la puerta y vuelvas a tu semana.
¿Participar en menos sesiones? ¿Dejar una sustancia concreta? ¿Recuperar encuentros sexuales sin consumo? ¿Dejar de faltar al trabajo? ¿Poder mantener los planes que haces con otras personas?
Esas metas pueden estar relacionadas, pero no son intercambiables. Ir menos veces no dice cuánto dura cada sesión ni qué ocurre dentro. Dejar una sustancia tampoco nos cuenta por sí solo cómo estás usando las demás.
En la terapia para chemsex de QAM podemos empezar por aclarar esa diferencia contigo. No hace falta llevar un objetivo perfectamente redactado.
Puedes querer cambiar y seguir encontrando cosas buenas
Quizá lo que más te gusta es el sexo. Quizá la facilidad para acercarte a otros hombres, el ambiente o la sensación de que durante unas horas no tienes que medir cada gesto. Puede haber varias cosas a la vez (Íncera-Fernández et al., 2023).
Si solo hablamos de las consecuencias negativas, falta una parte decisiva de la conversación. Llegará el siguiente fin de semana y seguirá estando ahí lo que te atrae. Conviene poder nombrarlo sin que parezca que te estás defendiendo ante un juez.
También puedes estar harto de unas cosas y no de otras. «No quiero volver a pasarme el lunes entero intentando parecer que estoy bien, pero sigo queriendo ver a esos chicos». Es una frase con la que se puede trabajar. Mucho más que un «sí, sí, lo dejo» dicho para que el profesional se quede tranquilo.
Reconocer lo que buscas no obliga a conservar el consumo. Nos ayuda a entender qué necesitarás construir o recuperar si decides cambiarlo.
Un objetivo necesita algo que podamos comprobar
Supongamos que dices que quieres recuperar los planes que cancelas después de las sesiones. Podemos concretar cuáles son, qué suele pasar antes de cancelarlos y cuándo volveremos a revisar ese objetivo.
No basta con salir de consulta satisfecho con la idea. La siguiente vez habrá que hablar de lo que ocurrió. ¿Pudiste mantener el plan? ¿Cambió algo en el consumo? ¿Seguiste pasándolo mal aunque fueras? Si solo miramos una casilla, podríamos dar por bueno un cambio que te está costando demasiado.
Otro ejemplo: dejar una sustancia determinada puede ser un objetivo explícito. Si mantienes otros consumos, hay que registrarlos también y valorar sus riesgos. No tendría sentido llamarlo abstinencia total. Tampoco asumir que cualquier sustitución mejora tu salud.
Por eso conviene acordar qué observar y cuándo revisarlo. El seguimiento sirve para corregir el rumbo con información, incluso si lo que aparece no era lo que esperabas.
Tu objetivo importa. Los riesgos también se valoran
Poder elegir no significa que cualquier plan sea médicamente seguro. La reducción de daños no elimina todos los riesgos del consumo. Y un profesional puede recomendarte un cambio mayor o atención sanitaria si lo que está pasando lo requiere.
Con GHB/GBL, una posible dependencia necesita valoración médica. La retirada brusca puede causar una abstinencia grave. No intentes decidir por tu cuenta una pauta de reducción o de suspensión. [2] Si hay una urgencia, la prioridad es atenderla, no esperar a aclarar tus objetivos en una sesión de psicología.
Puede ser difícil escuchar que necesitas más apoyo del que imaginabas. Podemos hablar de ese desacuerdo. Qué te preocupa, qué has entendido de la recomendación y qué opciones asistenciales hay. La conversación sobre tus preferencias sigue siendo necesaria, también cuando el riesgo obliga a actuar con rapidez.
Si el acuerdo se cae cada vez, hay que revisarlo
«Solo iré un rato» puede parecer un límite muy claro antes de salir. Si después nunca consigues cumplirlo, repetirlo más fuerte no aporta mucha información.
Habrá que mirar cuándo cambias de idea, qué contacto facilita la sesión, qué sustancias intervienen y qué apoyos habías preparado. También si el objetivo refleja lo que tú quieres o lo que crees que deberías decir en consulta.
Tal vez había una barrera concreta que no habíamos previsto. Tal vez reducir no está dando el resultado que buscabas y necesitas valorar dejarlo. O tal vez hace falta otra intensidad de atención. No podemos saberlo solo por la intención que tenías al empezar.
Si el plan se revisa, no estás incumpliendo una obligación de querer siempre lo mismo. Estás incorporando lo que has ido descubriendo sobre tu consumo.
Puedes empezar diciendo lo que todavía no quieres
«Quiero hablar de chemsex, pero me da miedo que el tratamiento consista en quitarme toda mi vida sexual». Es una manera bastante clara de pedir ayuda.
Desde ahí podemos preguntar qué quieres conservar, qué se ha vuelto difícil de sostener y qué cambio estás dispuesto a explorar. También qué necesitarías para plantearte algo que ahora mismo te parece imposible.
En Querido Amigo Marica atendemos online en España y presencialmente en Valencia. Puedes conocer el servicio y consultar sin haber decidido de antemano cómo tendrá que terminar tu proceso.
Referencias
Del Pozo-Herce, P., Martínez-Sabater, A., Sanchez-Palomares, P., Garcia-Boaventura, P. C., Chover-Sierra, E., Martínez-Pascual, R., Gea-Caballero, V., Saus-Ortega, C., Ballestar-Tarín, M. L., Karniej, P., Baca-García, E., & Juárez-Vela, R. (2024). Effectiveness of harm reduction interventions in chemsex: A systematic review. Healthcare, 12(14), 1411. https://doi.org/10.3390/healthcare12141411
Íncera-Fernández, D., Román, F. J., Moreno-Guillén, S., & Gámez-Guadix, M. (2023). Understanding sexualized drug use: Substances, reasons, consequences, and self-perceptions among men who have sex with other men in Spain. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(3), 2751. https://doi.org/10.3390/ijerph20032751
