Recaída en chemsex: qué hacer y cuándo pedir ayuda

He vuelto a una sesión de chemsex ¿Qué hago ahora?

Miras el móvil y ves el mensaje de alguien que sabía que querías dejarlo: «¿Qué tal el finde?». No sabes qué contestar. Habías dicho que esta vez lo tenías claro y has vuelto a una sesión.

Quizá estás enfadado contigo. Quizá ahora mismo solo estás cansado y quieres que nadie te pregunte nada. Antes de decidir qué significa esto sobre tu vida, hay una cuestión más inmediata: cómo estás y qué atención necesitas.

Dos hombres conversan sentados a una mesa de cocina, uno escucha con atención al otro

Este artículo habla de qué hacer después de volver a consumir cuando intentabas dejarlo. Si lo que ha aparecido es un recuerdo o ganas, pero no ha habido consumo, no estamos hablando de lo mismo.

Lo primero es saber si necesitas ayuda médica

Si hay dificultad para respirar, pérdida de conciencia, convulsiones, dolor intenso en el pecho, confusión grave o peligro inmediato de hacerte daño, llama al 112. No conduzcas. Si puedes hacerlo con seguridad, avisa a alguien para que te acompañe mientras llega ayuda.

Las alucinaciones, la paranoia intensa y las ideas de suicidio requieren valoración urgente.

Si puede haber habido exposición al VIH, acude cuanto antes a urgencias hospitalarias para valorar profilaxis postexposición. Debe iniciarse dentro de las primeras 72 horas y cuanto antes, mejor. Si ese plazo ya ha pasado, consulta igualmente por las pruebas y el seguimiento que correspondan.

Después, puedes contarlo sin tenerlo explicado

Una vez atendida la seguridad, puedes retomar el contacto con el profesional que te acompaña. Si aún no has empezado terapia, este también puede ser el momento de consultar.

«He vuelto a consumir y necesito hablar de lo que ha pasado» basta para abrir esa conversación. No hace falta esperar a encontrarte estupendo ni llevar un discurso que demuestre que has aprendido la lección.

Si te cuesta imaginar esa primera consulta, en la página de terapia para chemsex de QAM puedes ver cómo trabajamos.

¿Qué ocurrió antes de llegar allí?

Cuando dices «he recaído», parece que todo hubiera sucedido en un instante. Para trabajar contigo necesitamos acercarnos un poco más.

Quizá llevabas días pensando en una sesión. O quizá abriste una app buscando un encuentro sin sustancias y la conversación cambió. Son posibilidades diferentes. También interesa saber cuándo descartaste otro plan, cuándo empezaste a preparar la salida y si hubo algún momento en que pensaste en pedir ayuda (Lunchenkov et al., 2026).

No hace falta recordar cada minuto. Podemos empezar por lo que sí sabes y dejar señalado lo que no. Inventar una explicación para rellenar los huecos solo nos alejaría de lo que pasó.

En un ejemplo hipotético, alguien puede decir: «El viernes estaba convencido de que no iba a ir. El sábado recibí una invitación y dejé de contestar a mis amigos». Ahí hay algo más concreto que «no puedo dejarlo». Hay una invitación, un cambio de plan y un momento en el que se quedó sin el apoyo que había preparado.

Si además estás muy mal, eso también necesita atención

Puede que a la preocupación por el consumo se añadan tristeza, ansiedad o problemas para dormir. No conviene asumir que cualquier malestar se debe solo a las sustancias ni prometer que se pasará en un número fijo de días. Hay que valorar su intensidad, duración y relación con el consumo. (Bohn et al., 2020).

Si esa parte está afectando a tu vida, puede ser necesario trabajar también desde la atención clínica y coordinarla con el abordaje del chemsex. No tienes que elegir entre hablar del consumo y hablar de cómo te encuentras.

Revisa qué estaba previsto y qué acabó pasando

¿Qué habíais preparado para ese fin de semana? «Iba a aguantar» deja todo el peso en un momento difícil. Un acuerdo más concreto permite revisar qué estuvo disponible y qué faltó.

Tal vez habías quedado con alguien, pero el plan se canceló. Tal vez borraste un contacto y después buscaste otra manera de localizarlo. Tal vez ibas a avisar a un amigo, pero pensaste que le decepcionarías.

Estas diferencias cambian la conversación en terapia. Si el apoyo no estaba disponible, habrá que preparar una alternativa. Si callaste por vergüenza, podemos ensayar cómo pedirlo antes. Si el plan no tenía sentido para ti, toca decirlo y revisarlo.

También cuenta lo que sí hiciste. Haber pedido ayuda o haber conseguido salir antes son hechos que conviene conocer, aunque no hayan evitado el consumo. No permiten dar el episodio por seguro ni afirmar que el problema está resuelto.

No necesitas esconderte hasta volver a hacerlo todo bien

Quizá lo que más te pesa es contárselo al psicólogo. Habíais preparado cosas, saliste con ganas de intentarlo y ahora temes que piense que no te esfuerzas.

Puedes llevar ese miedo a la consulta: «Me daba vergüenza venir porque pensé que te iba a decepcionar». Lo que pasó fuera y lo que te cuesta contar dentro pueden trabajarse en la misma conversación. La consulta tiene que permitir revisar lo que ocurre de verdad, incluidos los acuerdos o el plan que no llegaste a poner en práctica.

Para la siguiente semana hará falta valorar qué mantener, qué cambiar y si necesitas más apoyo o un recurso distinto. Eso requiere conocer tu situación de forma honesta.

Si acabas de volver de una sesión, empieza por atender cómo estás. Después, manda ese mensaje que llevas un rato evitando. Puedes decir que has vuelto a consumir y que todavía no sabes explicar por qué. Es un buen punto de partida cari.

Referencias

Lunchenkov, N., Cherchenko, N., German, E., & Rinne-Wolf, S. (2026). “Emptiness filled with love”: A life-course qualitative study of chemsex trajectories among gay, bisexual and other men who have sex with men. Addiction. Advance online publication. https://doi.org/10.1111/add.70454

Bohn, A., Sander, D., Köhler, T., Hees, N., Oswald, F., Scherbaum, N., Deimel, D., & Schecke, H. (2020). Chemsex and mental health of men who have sex with men in Germany. Frontiers in Psychiatry, 11, 542301. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2020.542301

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Un hombre conversa con un psicólogo en una consulta, junto a una mesa con papel y una libreta fucsia

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