Cómo dejar el chemsex: primeros pasos para pedir ayuda

Quiero dejar el chemsex, pero no sé por dónde empezar

Has escrito «cómo dejar el chemsex» en Google. Puede que todavía tengas una conversación abierta con alguien de la última sesión. Puede que estés trabajando, contestando correos como si nada, y lleves toda la mañana pensando que así no quieres seguir.

Lo difícil es que «dejarlo» parece incluirlo todo de golpe. Las sustancias, los contactos, las apps, los fines de semana. Incluso el sexo. Y cuando intentas imaginar qué quedaría después, te entran dudas.

Hombre sentado en una cocina luminosa, hablando por teléfono junto a una libreta

Puedes pedir ayuda desde ahí. Sin tener una explicación brillante y sin prometer que nunca más te va a apetecer. Para empezar necesitamos saber qué está pasando, qué te preocupa y si hay algo que requiera atención médica antes de ponernos a planificar cambios.

Antes de hacer planes, comprueba qué atención necesitas

Si hay pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones o peligro inmediato de hacerte daño, llama al 112. Una cita psicológica no sustituye esa atención.

Fuera de una urgencia, el primer paso puede ser una consulta especializada. La atención al chemsex puede necesitar coordinación entre psicología, adicciones, salud sexual y otros servicios sanitarios, según lo que esté ocurriendo. Eso se valora contigo. No tienes que elegir a ciegas todo el recorrido antes de pedir la primera cita.

En Querido Amigo Marica atendemos el chemsex online en España y presencialmente en Valencia. Puedes consultar cómo trabajamos antes de decidir si quieres empezar.

No hace falta esperar a perderlo todo

Quizá sigues cumpliendo en el trabajo. Tienes amigos, pagas el alquiler o tu hipoteca sin problemas y desde fuera nadie diría que pasa nada. Pero tú sabes lo que cuesta llegar al lunes, cuánto tiempo llevas aplazando cosas o las veces que has dicho «esta vez me voy pronto» y has vuelto bastante después.

También puede preocuparte algo menos visible. Que cada vez te cueste más imaginar un encuentro sexual sin sustancias. Que estés pendiente de quién organiza una sesión incluso cuando habías decidido descansar. Que ya no quieras contar a nadie cómo has pasado el fin de semana.

No necesitas demostrar que estás peor que otros para hacer una consulta. Puedes empezar por algo tan sencillo como «hay una parte de esto que ya no quiero seguir pagando». Después tocará concretar cuál.

Revisemos una sesión, no toda tu vida de golpe

«Soy un desastre» dice poco sobre lo que podemos cambiar. Si te proponemos revisar una guarri reciente, vamos a necesitar detalles bastante más simples.

¿Qué estabas haciendo antes? ¿Buscabas sexo sin consumo y el plan cambió al hablar con alguien? ¿Ya llevabas días imaginándolo? ¿En qué momento empezaste a preparar la salida? ¿Qué ocurrió cuando pensaste en irte?

Imagina este ejemplo: el sábado por la mañana querías quedar con un chico. Al mediodía ya estabais hablando de una sesión. A las seis cancelaste otro plan para poder ir. Son tres momentos distintos. Decir «me lié» los deja metidos en la misma bolsa y hace más difícil ver dónde podrías haber necesitado apoyo.

No se trata de interrogarte ni de buscar la frase con la que pillarte. Se trata de encontrar algo que podamos trabajar antes de que vuelvas a estar en una situación parecida.

Y sí, también hay que hablar de lo que te gusta

Tal vez disfrutas mucho del sexo en las sesiones. De la intensidad, de sentirte deseado, de una forma de soltarte que te cuesta encontrar fuera. Reconocerlo puede dar vergüenza cuando has venido precisamente a pedir ayuda para dejarlo, controlarlo o puede que todavía no sepas del todo bien qué quieres…pero para eso también estamos. Saber que necesitas ayuda ahora no implica que tengamos que saber antes de empezar todo el objetivo super claro, lo podemos ir descubriendo mientras trabajamos en terapia para el chemsex (Nimbi et al., 2021).

Si dejamos fuera esa motivación, ese «¿que buscaba en ese plan?» el plan de intervención sale cojo. Acabaríamos proponiéndote que renunciaras a algo sin entender qué buscas allí. Y no, no vamos a dar por hecho que consumes porque te odias o porque estás huyendo de un trauma. Habrá que preguntar, escuchar y distinguir qué encaja contigo (Íncera-Fernández et al., 2023).

Puedes querer dejar de consumir y seguir queriendo sexo, placer y contacto con otros hombres. Esa conversación forma parte del trabajo sobre chemsex.

El primer acuerdo tiene que caber en tu semana

«Voy a cambiar de vida» puede sonar convincente el domingo. El viernes, con ganas y un mensaje en el móvil, hace falta algo más concreto.

En consulta podemos preparar el próximo momento difícil. Por ejemplo, aclarar a quién podrías avisar antes de empezar a buscar una sesión y qué ayuda le pedirías. Hablar un rato no es lo mismo que quedar. Y ninguna de las dos cosas equivale a encargarle que vigile tu móvil o se responsabilice de que no consumas.

Si decides retirar una app o ciertos contactos, habrá que revisar qué pasa después. ¿Te facilita desconectar? ¿Acabas buscando por otra vía? ¿Te quedas sin una forma importante de conocer hombres? Borrar algo puede formar parte del plan, pero necesitamos comprobar cómo funciona en tu vida.

Y si un acuerdo no se cumple, toca enterarse de lo que ocurrió. Quizá era demasiado amplio, quizá faltaba apoyo o quizá en ese momento querías otra cosa. Para ajustar el trabajo necesitamos que puedas contarlo.

Qué puedes decir al pedir ayuda

No hace falta mandar un historial por el formulario de contacto. Podrías escribir: «Quiero consultar por chemsex. Estoy intentando dejar las sesiones y me cuesta no hacerlo». Los detalles íntimos se pueden hablar en consulta.

Si te ayuda prepararte, anota qué sustancias estás usando, qué consecuencias te preocupan y qué intentos has hecho. Es información para valorar contigo el siguiente paso. Puedes llegar con ganas de cambiar y miedo a perder algo que todavía disfrutas. Empezaremos por esa conversación. No hace falta resolverla tu solo con Google.

Referencias

Nimbi, F. M., Rosati, F., Esposito, R. M., Stuart, D., Simonelli, C., & Tambelli, R. (2021). Sex in chemsex: Sexual response, motivations, and sober sex in a group of Italian men who have sex with men with sexualized drug use. The Journal of Sexual Medicine, 18(12), 1955–1969. https://doi.org/10.1016/j.jsxm.2021.09.013

Íncera-Fernández, D., Román, F. J., Moreno-Guillén, S., & Gámez-Guadix, M. (2023). Understanding sexualized drug use: Substances, reasons, consequences, and self-perceptions among men who have sex with other men in Spain. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(3), 2751. https://doi.org/10.3390/ijerph20032751

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Sobre el autor

Un hombre conversa con un psicólogo en una consulta, junto a una mesa con papel y una libreta fucsia

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