Autor: Psicólogo General Sanitario experto en chemsex Ignacio Cervera
Fecha: 24/11/2025
Te cuento la realidad de la consulta como psicólogo experto en chemsex y lo que vemos en la adicción, el chemsex, el porno y las recaídas.
Hablemos claro. Muchos hombres que han dejado o reducido las prácticas de chemsex piensan que ya han superado la adicción. Puede que haya algún consumo ocasional pero ese “ocasional” suele esconder un nuevo patrón de consumo más espaciado que antes. Y sí, eso es un avance enorme. Pero hay una trampa sutil, casi invisible, que sigue viva en muchas de esas historias de “recuperación”: el sexo sigue estando atravesado por el consumo… aunque sea en la imaginación.
Quizás te suene: llevas días sin ver a nadie, estás solo en casa, abres el porno y terminas viendo videos de chemsex. O incluso sin porno, solo con tu cabeza. Cierras los ojos y te vas de viaje a esas sesiones del pasado: la fiesta, ese piso, el subidón, el morbo… Te masturbás reviviendo todo, paso por paso, como si lo tuvieras grabado en 4K en la mente.
Y aunque no haya una pipa ni una jeringa a la vista, el cuerpo reacciona como si sí la hubiera. Porque al cerebro le da bastante igual si lo que ve es un recuerdo o algo que está pasando ahora mismo: cuando se activan ciertos estímulos, reacciona. Lo que estás haciendo, sin darte mucha cuenta, es repetir el ritual. Solo que ahora el escenario no es un piso en Lavapiés: es tu cabeza.
Porno, videollamadas y la trampa invisible de la «no recaída»
¿Y qué hay del porno? Bueno, el porno gay está lleno de categorías explícitas con slam, G, Tina, chills, group sessions, party high y todas esas palabras que se nos quedan grabadas como tatuajes mentales. A veces, uno termina buscándolas “por curiosidad” o “para ver si aún me pone”. Pero no es curiosidad: es craving. Ese tirón brutal por dentro que surge a raíz de un recuerdo, un video, una foto, una palabra y te ves arrastrado por un deseo muy bestia de consumo. Ese tipo de práctica de chemsex sin consumo ni riesgo no es inocente: es una manera encubierta de seguir vinculado al patrón de consumo.
Lo mismo pasa con las videollamadas con otros usuarios. A nivel técnico, podrías pensar: “No es chemsex, solo es sexo virtual”. Pero si al otro lado hay alguien consumiendo, tú lo sabes, y eso forma parte del morbo que te excita… ya no estamos hablando de una simple llamada. Es una recreación psicológica, emocional y sexual del mismo patrón de antes. Solo que ahora lo vives desde tu habitación, con el móvil en la mano.
Y no, esto no significa que seas débil, ni un desastre, ni un caso perdido. Significa que eres humano. Pero entender lo que está pasando es clave para poder trabajar con ello en terapia, en grupo o donde toque.

No hay que minimizar el craving porque la función que cumple sigue siendo la misma
El corazón del asunto es este: aunque no haya drogas, estas conductas cumplen la misma función que el chemsex. Y esa función no es menor. Sirven para:
- Evitar sentir soledad o vacío emocional.
- Regular estados de ánimo (ansiedad, aburrimiento, tristeza, rabia).
- Validarte a través del deseo del otro (aunque sea imaginario o virtual).
- Sentirte poderoso, deseado, especial, aunque solo sea por unos minutos.
Mientras tanto, tu cuerpo se enciende. El sistema de recompensa del cerebro brilla como un árbol de Navidad. Lo que empieza como una “paja rápida para relajarme” termina en una mezcla extraña de placer, culpa, ansiedad y autoengaño.
¿Entonces es una recaída?
No necesariamente. Pero sí es una señal. Un indicador de que hay algo de ti que sigue atado a esa forma de erotizar, de excitarte, de entender el sexo. Que tu identidad sexual, tu deseo y tu fantasía siguen, en parte, definidos por la lógica de la adicción. Que todavía no has aprendido a excitarte desde un lugar diferente. Que tu deseo sigue colonizado por esa experiencia del chemsex.
Y esto, lejos de ser un juicio, es una invitación a mirar con más profundidad. Porque muchas veces el verdadero proceso de cambio no empieza cuando dejamos la sustancia, sino cuando podemos construir una relación distinta con nuestro deseo. Una que no esté basada en la vergüenza, en el escape o en el vacío emocional.
Los disfraces de la adicción
Y este es el truco más perverso de la adicción: se disfraza. Cambia de forma, se reinventa, se transforma. Deja la pipa, pero se mete en la cabeza. Ya no hay orgía, pero sí hay maratones de porno con escenas cada vez más explícitas. Ya no hay consumo, pero sí hay excitación con solo abrir Grindr y ver quién está “conectado”.
La adicción funciona así: te hace creer que tienes el control porque no estás haciendo “lo de antes”, mientras en realidad te está empujando, poquito a poco, a repetir el ciclo. Siembras la ilusión de que ya está superado, cuando en el fondo estás coqueteando con la próxima recaída.
Porque la adicción no necesita la sustancia para seguir viva: le basta con la función que cumple. Es una anestesia emocional. Una huida de ti mismo. Un intento desesperado de no sentir lo que duele. Por eso se agarra donde puede: la memoria, la fantasía, el cuerpo, el móvil, la pantalla.
Lo que duele no es solo el consumo en sí, sino todo lo que viene después: la desconexión contigo, la culpa, el vacío, la sensación de “otra vez lo mismo”. Y todo eso empieza mucho antes de que vuelvas a consumir. Empieza en el momento en que decides no mirar qué hay debajo de tu deseo.
Cuando por fin puedes nombrarlo
Me viene a la mente un proceso terapéutico con un cliente que estuvo meses en una especie de bucle. Los episodios de consumo aparecían cada dos o tres meses, casi como un reloj. Y por cierto, por si alguien se lo pregunta, no, no eran planificados sino descontrolados. Justo cuando parecía estar mejor, algo lo arrastraba otra vez. Sobre el papel, todo estaba perfecto: no consumía, acudía a terapia, tenía más estructura en su día a día, había reducido las apps… pero había algo que no terminaba de encajar.
Hasta que un día, después de trabajarnos a fondo la vergüenza, esa capa gruesa que tapa lo que cuesta más decir, pudo verbalizarlo: seguía masturbándose de forma habitual viendo porno de chemsex y recreando mentalmente sesiones pasadas. Para él esto no era recaída porque “no habia drogas reales”, “solo fantasía”. Pero cuando lo pusimos sobre la mesa, entendió que, aunque no hubiera sustancia, estaba repitiendo el mismo ritual.
Su sistema nervioso se encendía igual. Sus emociones giraban alrededor del mismo circuito de excitación-subidón-culpa. Su autoestima se desplomaba después, igual que antes. Lo único que había cambiado era el escenario.
Ese momento de sinceridad fue un antes y un después. Porque mientras no pudo nombrarlo, no pudo trabajarlo. Una vez que le puso palabras, dejó de ser un secreto y se convirtió en algo con lo que sí podíamos hacer algo: entenderlo, desmontarlo, resignificarlo y construir formas nuevas de desear que no dependieran de la droga… ni siquiera en la cabeza.
¿Y ahora qué? Empezar el camino de la recuperación
Recuperarse no es solo dejar de consumir. Es recuperar partes de ti que se habían perdido, olvidado o que ni sabías que estaban. Es salir de una lógica donde el deseo anestesia el dolor. Es reconstruir una identidad que no dependa del morbo, el cuerpo o la atención momentánea. Da miedo, sí. También da sentido.
La recuperación real no va de ser perfecto. Va de ser honesto. Contigo, primero. Cuando puedes poner nombre a lo que sientes, a lo que buscas, a lo que evitas y a lo que duele, puedes empezar a cambiarlo.
📩 ¿Listo para dar el siguiente paso?
En QAM te ofrecemos terapia online o presencial en Valencia (IVASAM), de lunes a viernes. ¿Hablamos? Rellena este formulario de contacto.
Nos encantaría acompañarte en un espacio seguro, con un enfoque afirmativo gay y basado en la evidencia. Nuestro equipo clínico expertos en chemsex (Ignacio Cervera y Pablo Folla) están de tu lado.
Ignacio Cervera
Psicólogo general sanitario y fundador de Querido Amigo Marica 🌈
- Ministerio de Sanidad. (2020). Preguntas y respuestas sobre chemsex. Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida. https://www.sanidad.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/chemSex/docs/Documento_preguntas_chemsex.pdf
- Curto Ramos, J., Dolengevich Segal, H., Soriano Ocón, R., & Belza Egozcue, M. J. (2020). Documento técnico: Abordaje de la salud mental del usuario con prácticas de chemsex. MSD España. https://www.sanidad.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/chemSex/docs/Abordaje_salud_mental_chemsex.pdf
- Curto Ramos, J., & Martín Carbonero, L. (2024). Guía rápida de abordaje del chemsex para profesionales sanitarios. Servicio Extremeño de Salud. https://saludextremadura.ses.es/filescms/web/uploaded_files/CustomContentResources/guia_chemsex.pdf
- 4. Sinha, R. (2013). The clinical neurobiology of drug craving. Current Opinion in Neurobiology, 23(4), 649–654. https://doi.org/10.1016/j.conb.2013.05.001
